Foto Bumble Bee Slim

Bumble Bee Slim: El extraordinario bluesman que grabó mas de 180 canciones

Bumble Bee Slim, cuyo nombre real era Admirl Amos Easton, fue uno de los cantantes de blues más prolíficos, exitosos y comercialmente influyentes de la era de la Gran Depresión. Nacido el 7 de mayo de 1905 en Brunswick, Georgia, y fallecido el 8 de junio de 1968 en Los Ángeles, California, este extraordinario artista grabó más de 150 canciones (algunas fuentes estiman más de 200) entre 1931 y 1937.

Su estilo vocal relajado, su ironía punzante y su sofisticada fusión entre el blues rural y el sonido urbano de Chicago lo convirtieron en un puente fundamental de la música afroamericana. Aunque a menudo se le acusó de carecer de originalidad estructural por emular a su mentor, Leroy Carr, Easton compensaba todo con una asombrosa agudeza lírica y un magnetismo personal único.

Amos Easton nació en el seno de una familia humilde y numerosa de seis hermanos en la localidad costera de Brunswick, Georgia. Una de las primeras grandes curiosidades de su vida reside en su certificado de nacimiento y documentos oficiales. Su primer nombre oficial quedó registrado con la extraña grafía de “Admirl” (en lugar de Admiral, Almirante). Lejos de ser un apodo artístico posterior, el músico arrastró este curioso error ortográfico de registro civil durante toda su vida, prefiriendo que la gente lo llamara simplemente Amos.

La tragedia golpeó temprano a la familia Easton. Cuando Amos tenía apenas cuatro años, su padre falleció. Su madre volvió a casarse poco tiempo después, y el joven Amos fue enviado a trabajar de inmediato en los campos agrícolas para ayudar al sustento familiar. Sin embargo, el espíritu de Amos era demasiado libre e inquieto para la dura y monótona vida de la labranza.

A la temprana edad de nueve años, protagonizó su primera gran travesura de fuga: empacó unas cuantas pertenencias y escapó de su casa. No se fue muy lejos, pero demostró un ingenio comercial asombroso para un niño. Montó un pequeño puesto improvisado en una esquina de su región donde cortaba el cabello a los transeúntes y vendía cacahuetes tostados. Su familia lo localizó a los pocos días y lo arrastró de vuelta a los campos, pero aquella pequeña aventura marcó el inicio de una vida errante.

A los quince años, Amos decidió que no pasaría el resto de sus días atado a la tierra de Georgia. En 1920, el fastuoso circo de los Ringling Brothers pasó cerca de su localidad en una de sus giras por el sur de los Estados Unidos. Deslumbrado por el espectáculo, la música de las bandas de metales y la promesa de ver el mundo, el adolescente se alistó secretamente como trabajador de apoyo.

Durante casi dos años completos, Amos Easton viajó por todo el sur y el medio oeste del país. En el circo aprendió a lidiar con multitudes, absorbió los secretos del vodevil, la comedia popular y los trucos escénicos que más tarde aplicaría en sus actuaciones de blues. Cuando se cansó de la vida nómada del circo, regresó brevemente a Georgia, donde desempeñó diversos oficios e incluso contrajo un matrimonio fugaz que terminó en divorcio en cuestión de meses.

Sin ataduras familiares ni amorosas, Amos Easton se convirtió en un auténtico hobo. A mediados de la década de 1920, se coló de polizón en un vagón del famoso ferrocarril Baltimore and Ohio con destino al norte del país. Esta experiencia de frío, peligro y traqueteo metálico no solo cambió el rumbo geográfico de su vida, sino que se convirtió en la inspiración directa de su mayor éxito musical años más tarde. En 1928, el tren lo dejó finalmente en la floreciente ciudad de Indianápolis, Indiana.

Al llegar a Indianápolis, Easton se sumergió de inmediato en la vibrante escena de los rent parties. Fue en estos salones clandestinos donde Amos conoció al pianista Leroy Carr y al guitarrista Scrapper Blackwell, el dúo más revolucionario y sofisticado del blues de la época.

Easton quedó completamente hipnotizado por el canto ligero, expresivo y melancólico de Carr. Prácticamente adoptó a Carr como su mentor espiritual y musical. Pasó meses refinando su voz para imitar esa entrega vocal casi susurrada, aristocrática y carente del desgarro salvaje del blues del Delta del Misisipi.

En 1931, buscando mayores oportunidades de grabación, Easton se mudó a Chicago, la meca del blues urbano. Al conseguir su primera audición con el prestigioso sello Paramount Records, Amos necesitaba un nombre artístico que impactara al público. La inspiración vino de una de las reinas del blues de la época: Memphis Minnie.

Minnie había tenido un éxito descomunal en 1930 con el tema “Bumble Bee Blues” (“El blues del abejorro”), donde cantaba de forma pícara sobre un abejorro que la había picado por la mañana. Amos vio una oportunidad de oro para el marketing musical. Se autonombró Bumble Bee Slim (“El Abejorro Flaco”) y grabó una contestación comercial titulada “Honey Bee Blues”. En su letra, Slim le respondía a Minnie de manera burlona: “Abeja de miel, yo te piqué esta mañana… volaste lejos de casa y ahora me pregunto a dónde habrás ido”. El truco funcionó de inmediato y el público negro devoró el disco.

En 1932, ya bajo el sello Vocalion Records, Bumble Bee Slim vertió sus recuerdos de polizón en la canción “B&O Blues”. El tema se convirtió en un éxito colosal en los guetos urbanos y en las zonas rurales del sur. Su ritmo imitaba el avance de la locomotora y su letra narraba la tristeza de ver a una mujer marcharse en el tren. La canción fue tan popular que trascendió el blues para convertirse en un estándar del cancionero folclórico estadounidense, inspirando decenas de “blues de trenes” posteriores.

En las pocas fotografías originales que sobreviven de Bumble Bee Slim (y en el famoso dibujo que el ilustrador de cómics underground Robert Crumb realizó basándose en ellas), el músico aparece sosteniendo con orgullo una reluciente guitarra metálica National Style O. Esta guitarra era el Rolls-Royce de los bluesmen de la época debido a su potente resonancia mecánica.

Sin embargo, la gran paradoja y curiosidad de su carrera discográfica es que Slim casi nunca tocaba la guitarra en sus propios discos. Los productores preferían dejar el instrumento en manos de virtuosos de sesión. En canciones como “No Woman No Nickel”, donde excepcionalmente se le permitió tocar la guitarra, los críticos musicales modernos señalan que Slim alternaba momentos de gran destreza con otros donde parecía estar a punto de romper el ritmo por completo. Al final, esa ligera inestabilidad técnica le daba un encanto humano muy particular a sus grabaciones.

Al ser uno de los artistas más vendidos de la Gran Depresión, las compañías discográficas ponían a disposición de Slim a la élite musical de Chicago. En sus grabaciones de los años 30, Bumble Bee Slim estuvo respaldado por leyendas de la envergadura de los guitarristas Big Bill Broonzy, Tampa Red y Lonnie Johnson, o los pianistas Albert Ammons, Cripple Clarence Lofton y Peetie Wheatstraw

A pesar de su carácter predominantemente tranquilo y filosófico, Slim guardaba una ironía muy afilada. En su canción de 1935 “When the Music Sounds Good”, Slim incluyó una genial y sutil parodia de los productores discográficos blancos de la época. En el tema, imita la voz engolada, rígida y mandona de un ejecutivo de estudio neoyorquino que intenta decirle a los músicos negros cómo deben tocar el blues “auténtico”. La burla pasó desapercibida para los supervisores del estudio, pero causó carcajadas entre los músicos del circuito.

En abril de 1935, el mundo del blues se conmocionó con la repentina muerte de Leroy Carr a los 30 años debido a un alcoholismo severo. Devastado por la pérdida de su ídolo, Bumble Bee Slim entró al estudio apenas dos meses después, en julio de 1935, y grabó cuatro emotivas canciones de homenaje. Dos de ellas las firmó bajo el seudónimo de “Leroy Carr’s Buddy” (El amigo de Leroy Carr). En el desgarrador tema “My Old Pal”, Slim abría cantando: “Me desperté esta mañana, casi no podía levantarme de la cama… Bueno, me dieron la noticia de que Leroy Carr estaba muerto”.

Una de las facetas más comentadas en los camerinos de la época fue la intensa y afectuosa relación que Bumble Bee Slim mantuvo con la también prolífica cantante de blues Georgia White, famosa por éxitos atrevidos como “I’ll Keep Sitting on It” o “Hot Nuts”.

Ambos compartían el hecho de haber nacido en Georgia y haber emigrado al norte para triunfar. Aunque grabaron algunos discos juntos y realizaron giras como dúo, la complicidad iba mucho más allá de los escenarios. En una de las pocas y dulces fotografías íntimas que se conservan de ellos, se les ve abrazados, sonriendo con ternura a la cámara. Los músicos contemporáneos afirmaban que White era de las pocas personas capaces de calmar el temperamento taciturno e introvertido que Slim solía mostrar cuando las luces del escenario se apagaban.

En 1937, en la cúspide de su fama y con contratos vigentes, Bumble Bee Slim tomó una decisión que desconcertó a la industria: metió sus maletas en un tren y regresó abruptamente a su Georgia natal, desapareciendo de los estudios de Chicago durante años. Se rumoreaba que estaba exhausto del ritmo frenético de las sesiones de grabación comerciales, donde los sellos explotaban su facilidad para componer sin otorgarle regalías justas por las ventas masivas de sus discos.

A principios de la década de 1940, Amos Easton reapareció en la Costa Oeste, instalándose definitivamente en Los Ángeles, California. Sin embargo, sus ambiciones habían dado un giro radical. Fascinado por el auge del cine sonoro y las películas de Hollywood, Slim llegó a California con la firme intención de abrirse paso en la industria cinematográfica como guionista de canciones y comediante de vodevil.

Desafortunadamente, el Hollywood de los años 40 era un terreno sumamente hostil y segregado para los artistas afroamericanos, relegándolos a papeles estereotipados. Slim nunca logró conseguir el gran papel cómico o el contrato cinematográfico con el que soñaba.

Durante los años 50 y principios de los 60, Bumble Bee Slim intentó subirse a la ola del renacimiento del blues y el jazz. Grabó algunos álbumes (LPs) para sellos como Specialty y Pacific Jazz Records. Su último testamento musical importante fue el álbum “Wee Baby Blues” (1962), editado por Pacific Jazz.

Para esta última gran sesión, Slim se rodeó de una banda espectacular de jazz moderno que incluía al legendario guitarrista Joe Pass, el pianista Les McCann y el organista Richard “Groove” Holmes. Aunque su voz mantenía intacto aquel fraseo relajado y elegante de los viejos tiempos, el disco tuvo un impacto comercial prácticamente nulo. Para la juventud de los años 60, obsesionada con el blues eléctrico y estridente de Muddy Waters o el naciente rock and roll, el blues acústico y sofisticado de Slim sonaba irremediablemente anticuado.

Sin el reconocimiento de las masas de antaño, Amos Easton pasó sus últimos años tocando su vieja guitarra acústica en pequeños clubes nocturnos de los suburbios de Los Ángeles. Murió en relativa oscuridad el 8 de junio de 1968, a los 63 años.

Bumble Bee Slim no fue un innovador técnico de la guitarra ni el creador de un estilo revolucionario, pero su legado radica en haber sido el cronista perfecto de la vida urbana afroamericana de los años 30. Su voz, impregnada de una filosofía semi religiosa, ironía de supervivencia y un ritmo que recordaba al tren que lo alejó de los campos de algodón, permanece grabada en los surcos de la historia como el canto de un abejorro que supo esquivar la miseria a base de ingenio y blues

 

Vicente Zúmel

 



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