09 Sep Luther Allison: Uno de los cantantes y guitarristas de blues más apasionados y electrizantes del siglo XX
Luther Allison fue uno de los guitarristas y cantantes de blues más electrizantes, apasionados y resilientes del siglo XX. Su vida representa un puente perfecto entre el blues clásico de Chicago y el rock-blues moderno, caracterizado por actuaciones en vivo que desbordaban una energía descomunal y una entrega absoluta en el escenario.
Luther Allison nació el 17 de agosto de 1939 en Widener, Arkansas. Fue el noveno de quince hijos de una familia de aparceros sumida en la pobreza extrema del sur de los Estados Unidos. Desde muy pequeño, Luther estuvo expuesto a las duras condiciones del trabajo en los campos de algodón, pero también a la rica tradición musical de la comunidad afroamericana local.
La música en la vida de los Allison era un refugio vital. Sus primeros contactos con el arte musical no vinieron de una guitarra, sino de la iglesia. Cantaba en el coro de la iglesia local junto a sus hermanos, lo que sentó las bases de su técnica vocal, su rango emocional y su capacidad para conectar con el público. Escuchaba a escondidas los programas de radio que transmitían música de artistas de blues del Delta y música country. Como muchas familias pobres de la época, no podían permitirse comprar instrumentos. El joven Luther construyó su primer instrumento rudimentario clavando un alambre de escoba a un trozo de madera en la pared de su casa.
En 1951, buscando mejores oportunidades laborales y escapando de la segregación del Sur, la familia Allison se trasladó a Chicago. Se instalaron en el West Side, un vecindario que en ese momento se estaba convirtiendo en el nuevo epicentro del blues eléctrico.
El ambiente urbano de Chicago impactó profundamente al adolescente Luther. Los clubes locales bullían con un sonido de blues más agresivo, amplificado y urbano que el que había conocido en Arkansas. Allison asistió a la escuela con los hijos de la realeza del blues. Se hizo amigo cercano de Muddy Waters Jr. y pasaba tiempo merodeando por los locales donde tocaban las grandes figuras. A los 14 años, su hermano mayor Ollie le regaló su primera guitarra acústica real. Luther pasó incontables horas descifrando de oído los acordes y solos de los discos de la época.
Luther Allison tuvo la inmensa fortuna de aprender directamente de los arquitectos del sonido de Chicago, Muddy Waters. Fue una de sus mayores influencias personales. Muddy lo alentó a seguir tocando al ver su innegable entusiasmo. También aprendió de Magic Sam quien se convirtió en su mentor principal y vecino. El estilo de Magic Sam, caracterizado por un uso intensivo de los dedos en lugar de la púa y un vibrato punzante, definió la forma de tocar de Luther. Lo mismo ocurrió con Freddie King, otro gigante del West Side que tomó a Luther bajo su protección. King le enseñó trucos de velocidad, ataque y la importancia de la presencia escénica.
A finales de la década de 1950, Allison comenzó a tocar de manera profesional en los clubes del circuito de Chicago: Formó un grupo llamado The Rolling Stones (mucho antes de que la banda británica adoptara el nombre), que luego cambió a The Four Jivers. Tocó la guitarra de apoyo para artistas consolidados como Jimmy Dawkins, Sunnyland Slim y Shakey Jake Harris.
El año 1969 marcó un antes y un después en su carrera. Su actuación en el Ann Arbor Blues Festival causó una auténtica sensación. Un público mayoritariamente joven y blanco quedó impactado por su energía desbordante. Esto le permitió firmar con el sello independiente Delmark Records, lanzando su aclamado álbum debut: Love Me Mama.
En 1972, hizo historia al convertirse en el primer y único artista de blues en firmar un contrato discográfico con Gordy Records, una subsidiaria de la gigantesca factoría de música soul Motown. Bajo este sello grabó tres álbumes fundamentales: Bad Love (1972), Luther’s Blues (1974) y Night Life (1975). A pesar de la calidad de los discos, Motown no supo muy bien cómo promocionar a un guitarrista de blues rudo en un mercado dominado por el pop y el soul comercial. Las ventas en EE. UU. no cumplieron las expectativas.
A finales de la década de 1970, la música disco, el punk y el rock en estadios eclipsaron casi por completo al blues en los Estados Unidos. Muchos músicos se quedaron sin lugares donde tocar.
Al igual que hicieron antes creadores como Memphis Slim o Champion Jack Dupree, Luther Allison decidió trasladarse a Europa en 1977. Eventualmente fijó su residencia en París, Francia. En Europa, el público trataba a los músicos de blues como verdaderos artistas y leyendas culturales, no como meras atracciones del pasado. Durante casi dos décadas, Allison recorrió incansablemente Francia, Alemania, Suiza y los Países Bajos. Se convirtió en el cabeza de cartel favorito de los festivales europeos gracias a sus conciertos, que solían durar entre tres y cuatro horas sin interrupción. Grabó numerosos discos para sellos europeos (como Black & Blue o Ruf Records), manteniendo su sonido vivo, potente y añadiendo influencias del funk y del rock contemporáneo.
En 1994, el fundador de la prestigiosa discográfica de blues Alligator Records, Bruce Iglauer, convenció a Allison para escenificar su regreso al mercado norteamericano. El resultado fue el álbum Soul Fixin’ Man (1994), seguido por Blue Streak (1995).
El regreso de Luther Allison fue un terremoto en la escena musical estadounidense. Una nueva generación de oyentes y críticos descubrió a un artista que, a sus más de 55 años, poseía más energía y fuerza que músicos que le doblaban la juventud. Era famoso por bajarse del escenario en mitad de un solo de guitarra, caminar entre el público, salir a la calle bloqueando el tráfico y regresar al escenario sin dejar de tocar ni una sola nota. Arrasó de manera consecutiva en los W.C. Handy Blues Awards (actualmente conocidos como los Blues Music Awards), llevándose múltiples premios a “Artista del Año”, “Mejor Guitarrista” y “Mejor Álbum de Blues”.
En el verano de 1997, mientras se encontraba en medio de una exitosa gira norteamericana y promocionaba su disco Reckless, Luther comenzó a quejarse de fuertes dolores en el pecho y mareos. Fue hospitalizado en Madison, Wisconsin, donde se le diagnosticó un cáncer de pulmón avanzado que ya había hecho metástasis en el cerebro.
Apenas unas semanas después del diagnóstico, el 12 de agosto de 1997, Luther Allison falleció a la edad de 57 años, solo cinco días antes de cumplir los 58. Fue sepultado en el cementerio de Washington Park en Homewood, Illinois.
El legado musical de Luther no murió con él. Su hijo, Bernard Allison, un guitarrista excepcionalmente talentoso que se formó tocando en la banda de su padre en Europa, ha continuado con orgullo la tradición familiar, manteniendo el sonido del West Side vivo en las plataformas y escenarios de todo el mundo.
Luther Allison será recordado eternamente por su lema personal, el cual solía gritar al final de cada concierto y que resumía su visión del mundo: “Leave your ego, play the music, love the people” (Deja tu ego, toca la música, ama a la gente). Probablemente ese fue uno de los motivos por el que me permitió subir al escenario a tocar con él hace más de cuarenta años.
Vicente Zúmel